GUÍA, SANADORA Y GUERRERA
Gabriela Fernandez @yokarikay
¿Quién es hoy Gabriela?
Este camino lo emprendí hace cinco años atrás, típica crisis de los 40, uno se para mira para atrás y dice ¿Qué hice? ¿Es realmente la vida que quiero tener?. Todo ese camino me llevó a un redescubrirme, a darme cuenta que el trabajo que tenía no me llenaba. Un día mi vida llegó a un punto donde hice un quiebre, mi salud se puso en juego. Me dieron licencia médica por un año y en ese periodo empecé a escuchar mi voz interior, donde me fue guiando. Y desde ahí, de manera intensiva utilice todas las herramientas que se fueron presentando.
Hice el profesorado de Yoga, Registros Akashikos, Munay-Ki, rito del utero, aprendí reiki, tameana, y muchas técnicas que primero pase por mi propio cuerpo, haciendo mi propia sanación, con la intención de sanar mi columna, sanar los problemas que me llevaron hasta ese punto, que estaban reflejando esa patología que había en mi. Comprendiendo que realmente cuando tenemos una dolencia física, es la respuesta de algo que nos estaba pasando en los otros cuerpos sutiles y no lo estábamos atendiendo.
Yo estaba siendo fiel a mi misma, a cumplir mi misión en la vida, y cuando comprendí eso e inicié este cambio, empezó mi recuperación y hasta mi rejuvenecimiento. Uno empieza a manifestar ese bienestar que venimos sintiendo, exteriorizando desde lo físico, lo emocional, en la manera de vincularnos con los demás, y también podemos verlo cómo va repercutiendo en el entorno.
Cuando uno hace un cambio de energía, inevitablemente genera un cambio en el campo energético del otro y eso genera nuevos vínculos, desaparecen algunos vínculos que se venían sosteniendo, o te vinculas con las situaciones y las personas desde otro lado.
Lo último que hice como preparación fueron Constelaciones familiares cuánticas, que no es solo una técnica de sanación o una técnica en sí, sino que también es una filosofía de vida. Es comprender la fuerza del amor, es comprender cómo podemos vivir de una manera más armónica, ampliando la visión, mejorando nuestra salud, nuestros vínculos, nuestro fluir en el río de la vida. Por eso estoy muy contenta con todo esto y con toda la evolución que trajo todo esto a mi vida personal.
Toda esta sabiduría es para poder llevarla al cotidiano, al día a día para poder mirar la vida con una visión más amplia de compresión, de más amor y desde el lugar del adulto que nos permite el poder tomar decisiones y resolver. Comprendiendo que como seres humanos estamos pasando todo el tiempo entre los tres estados del ser, el estado niño que es el que está en el reproche, en la queja, en el capricho. El estado adulto, que es en el que realmente tenemos toda la fuerza y nuestra autonomía para poder tomar decisiones sabias y resolver. Y el estado padre, que es un estado más de soberbia, de juzgamiento, de crítica.
Vamos fluctuando entre esos tres estados, lo importante es tomar conciencia en el día a día, e ir acortando los espacios entre el niño y el padre, para mantenernos en el adulto, que va resolviendo su vida, que se desvincula un poquito, se aleja del drama, que puede observar las situaciones y así poder tomar decisiones sabias para su vida.
EL TERAPEUTA Y EL CONSULTANTE
La sanación es un proceso, y la terapia que use uno es acompañando el proceso del otro. La fuerza de sanación está en el consultante. El terapeuta en cualquiera de las técnicas va a ir acompañando con estrategias y herramientas que puede seguir en el proceso de sanación, entendiendo que ninguna terapia es mágica.Son procesos, porque la sanación siempre es en capas. Entonces vamos más y más profundo hacia la herida primigenia, para recién ahí empezar el camino de sanación.
Llegar a ese punto y después hacer el camino para cerrarla o sanarla, es un proceso que hay que respetar y honrar. Hay que tener la comprensión suficiente para saber que ese camino va a llevar un tiempo, que requiere de mi compromiso y de darme ese permiso para transitar todo lo que vaya surgiendo en el medio. Porque el camino de sanación no es un camino de cuesta arriba, a veces sube, a veces baja, a veces tenemos picos de crisis de sanación.
Me siento muy bien con lo que hago, cumpliendo mi misión. Cuando logro poder acompañar, asistir y recibir las devoluciones de las personas que confiaron en mí. Realmente me apasiona lo que hago, para mi es un placer hacer lo que hago hoy en día. Siento que es mi misión, me siento bendecida de poder ser canal. Estar al servicio, me hace muy feliz.


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